Dios existe.

sábado, 17 de marzo de 2012

Largas sonrisas sospechosas, a la vez de lo más sinceras.

No pude esconder la añoranza. Aquel olor que solías desprender cada mañana, mientras esbozabas todas aquellas sonrisas. Me invitabas a miradas confusas, sinceras, no pude rechazarlas. No puedo esconderme, ni esconderte de mí. Admito mi desidia al escribir estas palabras que no encajan por mucho intento, ni en mis pensamientos. Mis ganas de dejar de escucharte cuando no estás cerca. No nos habremos visto en todo este tiempo, pero yo he estado pensado en ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario